CentralWest

Luz natural en fotografía de arquitectura

Ventanas orientadas y horarios que cambian el material

Llegamos a la planta once a las nueve en punto. La fachada acristalada mira al este, así que el sol entraba casi en paralelo al forjado y dibujaba franjas largas sobre el pavimento de microcemento. La primera impresión fue de contraste bajo: el hormigón visto del núcleo de comunicaciones apenas se distinguía del muro de madera clara que separa las salas de reuniones. Esa igualdad aparente entre dos materiales tan distintos es lo que hace interesante la jornada.

Lo que ocurre entre las nueve y las doce

A primera hora la temperatura de color ronda los 5200 K. El flujo es difuso porque la luz rebota en las láminas del propio ventanal y vuelve al interior. El hormigón, con su superficie porosa y su tono gris medio, absorbe esa luz y la devuelve casi neutra. La madera clara, en cambio, la refleja con un matiz cálido que se acentúa en las zonas de sombra. Dos materiales, un mismo flujo, dos respuestas.

Hacia las once el sol ha girado lo suficiente para entrar de lleno por los huecos verticales. El contraste sube de golpe. Las vistas exteriores, con el arbolado y las medianeras vecinas, empiezan a quemarse en el histograma mientras el fondo de la planta se queda en penumbra. Es el momento en el que hay que decidir si se prioriza la ventana o el interior, porque sostener ambos sin corrección es imposible.

Dos correcciones de exposición

La primera consistió en bajar un paso y medio la exposición general y levantar después las sombras en el revelado. Con eso se recuperó el detalle de la madera sin perder el cielo en la ventana. La segunda fue más quirúrgica: medir la luz en el punto más brillante del exterior y dejar que el interior cayera dos pasos por debajo, aceptando que el hormigón quede subexpuesto. En ese rango el material gana textura y deja de verse plano.

Ninguna de las dos fórmulas es universal. Dependen de la orientación, de la hora y de qué se quiere contar: si el edificio o el uso que se hace de él. En este caso nos quedamos con la segunda, porque el encargo pedía mostrar la relación entre la planta y la ciudad que se ve al fondo.

Notas para la próxima jornada

Volveremos en abril, esta vez a media tarde, para comparar la misma planta con luz de oeste. La idea es repetir los mismos encuadres y montar una secuencia que muestre cómo cambia la lectura del espacio según la hora. Es un ejercicio que también sirve en clase: los alumnos ven que el material no tiene un color fijo, sino que lo presta la luz.

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