Cómo trabajamos un proyecto de visualización
Antes de modelar nada conviene saber qué se entrega, en qué orden y qué se espera de cada parte. Estos son los pasos que seguimos en el taller, desde la primera consulta hasta el archivo final revisado.
Consulta inicial y encargo
Revisamos el uso del espacio, la documentación disponible y el tipo de entrega. Si hay planos en papel, se digitalizan; si solo hay medidas sueltas, se levanta un croquis base. De esta conversación sale una lista de ambientes y una decisión sobre el nivel de detalle.
Planos y levantamiento
Se corrigen grosores de muro, alturas de antepecho y cotas antes de pasar al modelo. Es el punto donde suelen aparecer los errores más caros: escaleras sin comprobación de huella, mobiliario a escala incorrecta o huecos que no coinciden con la estructura real.
Modelo tridimensional
Se construye el volumen con materiales, carpinterías y superficies definidas. Aquí se decide qué se simplifica y qué se mantiene fiel, porque no todo detalle aporta a la lectura del espacio. El archivo queda preparado para iterar sin rehacer la base.
Práctica fotográfica y encuadre
Se eligen puntos de cámara, alturas y horarios de luz según lo que se quiera mostrar. Una misma estancia cambia por completo entre la mañana y el mediodía, y eso afecta a cómo se lee el material. Se registran varias opciones antes de fijar la definitiva.
Revisión y ajustes
Comparamos el resultado con el plano original y con las referencias acordadas. Se corrigen proporciones, se ajustan encuadres y se verifica que ninguna vista exterior quede quemada sin oscurecer el interior. Cada corrección se anota para que quede trazable.
Entrega y archivo final
Se entrega el conjunto de vistas acordadas junto al modelo y los planos corregidos. El material queda documentado para futuras ampliaciones o cambios de uso. Si el proyecto continúa, se parte de esta base sin repetir el trabajo previo.
Puedes ver ejemplos aplicados en casos de uso o revisar el enfoque general en sobre el estudio.